Cuando nos damos un espacio para reflexionar en lo que hacemos o deseamos hacer, con frecuencia surge la inquietud acerca de si las decisiones que tomamos son las indicadas para lograr nuestros objetivos. Aún más, cuando vemos personas que son admiradas porque han logrado destacar en algún campo o han logrado metas muy importantes, podemos pensar en la suerte, en dones especiales o simplemente pensar ¿que hizo para lograrlo?

Si pudieras tener la oportunidad de saber cómo va a ser tu vida futura o qué decisiones tomar para lograr un futuro placentero, exitoso y feliz, te interesaría?  Hay un estudio patrocinado por la Universidad de Harvard ( Harvard Study of Adult Development. 1938) que se orientó a investigar por un período de 80 años, a un universo conformado por 724 personas de contextos socio- económicos muy diferentes. El objetivo era conocer que era lo que determinaba el que las personas lograran una vida placentera y exitosa. La pregunta inicial fue ¿Qué esperas lograr en la vida? Y el mayor porcentaje contestó que fama y fortuna y un importante número de personas tener éxito y ser felices.

Previo a conocer lo que se obtuvo como resultados de esta investigación me surge una pregunta ¿Todos los seres humanos entendemos igual estos conceptos? Y si no es así, a qué se deben las diferencias? ¿todos hacen las mismas acciones para lograr sus metas? Y por qué unos lo logran y otros no, aunque aspiren a lo mismo? Porque independientemente de las diferencias de opinión que se tenga al contestar las mismas, no hay duda de que en la actualidad los seres humanos vivimos enfrascados en una lucha continúa por alcanzar el éxito y a éste lo vemos como la clave para ser felices.

Es común ver la lucha denodada de los individuos pertenecientes a los diferentes estratos sociales y culturas, dedicar sus mejores esfuerzos en alcanzar el éxito, y destacar en su contexto y se les va la vida en su lucha por lograrlo y  ser felices. Y sin embargo es tan difuso  e intangible cada uno de estos conceptos, que cuesta trabajo captarlos en su real magnitud.

En palabras de Rosa Moreno”El éxito, no es más que la mirada benevolente de los otros, es especialmente volátil” Es por ello que vale la pena preguntarnos: es clara mi idea de éxito?  qué es para mí la felicidad?

Porque puede ser que para algunos el éxito o la fama, se base en la riqueza monetaria, para otros los altos puestos en una corporación, los triunfos o el reconocimiento social, o quizá los premios.

Si apoyamos nuestros juicios acerca del éxito y la felicidad en los anuncios publicitarios, el éxito se basa en los bienes materiales y sociales y la felicidad es un estado que debe ser permanente. De acuerdo a esa idea la vida es una fiesta permanente, y en nuestro afán de ser exitosos, hacemos caso omiso de nuestra yo interior y de nuestra emocionalidad y acallamos todo lo que impida ser felices, tener popularidad, y ser divertidos a tiempo completo como si eso fuera lo  normal,: Y no, eso no es normal, ni tampoco posible. Baste saber que una emoción dura de 5 a 7 segundos y que los estados de ánimo son difusos y no tienen una causa única. Pero insistimos en esa idea colectiva y al no vivir así, nos genera desazón, duda o ansiedad, que puede incluso llevar a pensar que la vida es un fracaso. Vivir esta realidad tiene un costo alto ya que los seres humanos no saben qué hacer con sus emociones diversas que se dan en la cotidianeidad, y que incluso desconocen y se llenan de frustración ante la imposibilidad de vivir en la ilusión creada de ser famosos, felices y con éxito de forma permanente.

 Lo antes expuesto coincide con los resultados de investigación antes mencionada obtenidos mediante el  seguimiento realizado a los participantes, que conformaron el universo de estudio, en los cuales se destaca que las buenas relaciones sociales favorecen la salud del cuerpo y del cerebro; Sentir seguridad y contar con apegos confiables favorece la memoria y la creatividad; así mismo se señala que no necesariamente se vive en armonía en una relación, pero vivir en conflicto de forma permanente es un factor nocivo para lograr el éxito y tener una vida placentera. Otro aspecto importante es tener altas expectativas, pero es más importante creer que se puede lograr.

            Por lo anterior podemos afirmar que el tener claro que se quiere, confiar en que se puede lograr y no darse por vencido ante los obstáculos es al final, otra de las características de quienes logran hacer de su vida lo que ellos se plantearon como una meta.

Concluyo con la idea de que la vida es similar a una obra de arte que se va creando desde que nacemos y esa labor concluye  cuando nos rendimos, o dejamos de creer en el valor de esa obra,  lo que   puede ser antes de que termine nuestro ciclo de vida, y lo más valioso de esa tarea es el disfrutar intensamente cada parte de esa creación. Por su parte el éxito independientemente del concepto que se tenga del mismo, se puede disfrutar al dar el mejor esfuerzo en cada trecho, sin importar si es una cuesta empinada, un remolino violento o se desliza por aguas tranquilas.  En mi opinión ahí reside la felicidad en disfrutar de cada empeño que se hace, en vivir del presente y de saber que no hubo nada que se dejó de hacer en el trayecto.

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