En la actualidad se escucha con frecuencia en las conversaciones entre amigos y familiares, hablar a los jóvenes sobre el noviazgo, las ilusiones y conflictos que tienen quienes tienen esta relación, y en lo que coinciden ya sea que lo expresen o no, es la ilusión de encontrar a la persona ideal, con la cual casarse y ser muy felices.

Las parejas que deciden casarse viven esta experiencia de muy diferentes formas: unos con una ceremonia y una fiesta suntuosa, un viaje de bodas a lugares increíbles; otros quizá dan prioridad a crear un patrimonio, adquieren una casa, organizan sus bienes en común; otros quizá no sea su idea compartir este momento y prefieren realizar su ceremonia, o no, en forma privada.

Pasado este evento, se inicia una nueva vida para ambos y es entonces cuando la pareja tendrá la oportunidad de plantearse una pregunta fundamental en su existencia ¿Qué clase de relación queremos que sea la nuestra? Se ha cerrado un ciclo de vida y se inicia otro, y si recordamos las ilusiones e interés mostrado en el noviazgo, podríamos pensar que es la culminación y apertura de las ilusiones que surgieron a partir de conocer a su pareja.

Sin embargo, las cifras nos dicen lo contrario, cada día se incrementa más el número de parejas que al paso del tiempo deciden divorciarse, surge entonces la pregunta ¿por qué si se casaron con amor e ilusiones, ¿por qué no fue para siempre?

A este respecto podemos mencionar que son muchas las causas que pueden generar la crisis o que llevan al fracaso la relación en pareja, entre ellas se encuentran las siguientes:

  • El concepto que se tiene acerca del amor puede ser diferente para cada uno. Lo que es el amor no solo lo explicamos por medio de canciones o películas, la esencia del amor la aprendimos en la infancia al sentirlo y expresarlo; para algunos quizá sea tener atenciones hacia el otro, otros complaciendo sus deseos, o teniendo sexo, para otros quizá buscando que su espacio o su ropa esté impecable, o quizá para algunos cocinando rica comida para su pareja. Por lo que es necesario que cada uno entienda y acepte las expresiones de amor del otro como éste lo expresa y no como lo idealizó en el noviazgo.
  • El principio y fin del matrimonio es dar la vida y desarrollar el amor junto al otro, en ocasiones con tristezas, dificultades o con alegría; sin embargo, suele esperarse que el otro sea el principio y fin de la felicidad, esto no puede, ni tiene porque ser así, es una carga demasiado pesada, imposible de llevar a cuestas para cualquier ser humano, responsabilizarse de la felicidad de los otros.
  • En este sentido se requiere la madurez consiste en no pedir lo que no está en la otra persona dar y en lugar de asumir la postura expresada en canciones que dicen” Sin ti yo no soy nada” o sin ti no podría vivir” y en su lugar poder decir: Sin ti las cosas también me irían bien. Por qué esta postura? Porque la única persona responsable de sí misma y de su vida es la misma persona.
  • Vivirlo así aporta elección, libertad, ligereza y alegría de estar con el otro.
  • Las expectativas que se tienen acerca del otro y de lo que espera lograr en su matrimonio es otro factor importante para crear una sólida relación o fracasar en ella.
  • Es común que se esperen muchas cosas de la pareja, se va al matrimonio con muchas expectativas como las antes mencionadas, que, al no cumplirse, generan frustración y enojo hacia el otro aun cuando éste, en ocasiones, no las conozca.
  • En lo económico suelen surgir serios conflictos sobre el manejo del dinero, sobre todo si solo uno de los dos trabaja y no se ponen de acuerdo en la forma de distribuirlo o si los dos trabajan y hay un desequilibrio en la aportación de cada uno, se convierte en un asunto crítico si no se trata adecuadamente.
  • La familia de la pareja es otro aspecto fundamental, porque independientemente de la forma en que se relacionen con cada familia, con frecuencia sucede que la pareja pierde de vista la importancia que tiene para el otro su familia, o caso contrario puede adolecer uno de los dos de la voluntad de dar prioridad a su pareja en su organización familiar e incluso permitir faltas de respeto o intromisiones de su familia al interior de su nuevo hogar.
  • Un factor más que genera rupturas es la imposibilidad del ser humano, de romper los esquemas de individualismo que se han fortalecido en la época actual. Esta tendencia tan exacerbada en algunos contextos genera una gran dificultad para pensar desde la postura de nosotros, anteponiendo siempre el yo.
  • Este individualismo es sin duda uno de los principales factores que provocan serios problemas en la integración familiar, donde el pensar en los demás es fundamental, para lograr, tomando en cuenta los aspectos antes mencionados, el ideal con el que se va al matrimonio “Y vivieron felices para siempre.”
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